30.03.2011
CACHALOTES: CAMPEONES MUNDIALES DE INMERSIÓN
Los cachalotes son animales que concentran los adjetivos superlativos. Son “los seres vivos que más…”, en muchos aspectos de su anatomía y de su vida cotidiana. Sin duda, influidos por la historia de Melville, muchas personas los consideran como un estándar de ballena, y los cachalotes ni siquiera pueden considerarse como
tales; ya que zoológicamente se clasifican como la especie con los individuos más grandes de los cetáceos odontocetos o con dientes, con tamaños de hasta 20 metros y 45 toneladas de peso.
Además su aspecto tampoco deja indiferente a quien contempla uno de estos mamíferos. La cabeza ocupa casi un cuarto de la longitud total del animal, lo que explica su nombre científico procedente del griego y del latín: Physeter (soplador en griego) macrocephalus (gran cabeza en latín), y sus enormes mandíbulas están dotadas de una hilera de 30 dientes cónicos, cada uno de los cuales puede llegar a medir más de 20 centímetros. De todas formas, sus pequeños ojos respecto al tamaño de la cabeza, junto con una pigmentación blanca de los labios, otorgan a estos gigantes un aspecto bonachón y sonriente.
Si lo observamos desde la superficie de un barco, nos sorprenderá la fuerza de su espiración, que sale impulsada en un ángulo de 45º hacia el frente, y ligeramente ladeada hacia la izquierda donde tiene situado el espiráculo u orificio respiratorio. La secuencia de sus inmersiones siempre es la misma: al acercarse el momento de la inmersión, el ritmo cardíaco y el respiratorio bajan su frecuencia para ahorrar toda la energía posible, y luego suavemente, el cachalote arquea su cuerpo y como si de un auténtico “golpe de riñón” se tratara, adoptan una posición vertical y levantan la aleta caudal que sobresale del agua. Es entonces cuando se aprovecha para fotografiarla en una de las instantáneas más emocionantes para los observadores y también para los biólogos, que esperan ese momento para visualizar la superficie inferior de la aleta, pues ésta les sirve para identificar individualmente a cada espécimen, ya que los dibujos y los contornos de la misma presentan una gran variabilidad individual, suponiendo para los cachalotes una enorme huella dactilar.
El tiempo que suelen pasar sumergidos es variable, pero pueden llegar a mantenerse bajo la superficie hasta una hora y media, lo que supone un récord mundial absoluto entre los mamíferos. Una vez iniciado el descenso, los cachalotes apenas mueven la aleta caudal para impulsarse, debido a que la gran cantidad de aceites contenidos en el órgano de Espermaceti situado en la cabeza, empiezan a solidificar y se convierten en un auténtico lastre que permite al cachalote descender si apenas esfuerzo. En las inmersiones más profundas, los cachalotes pueden bajar por debajo de los 2.500 metros, hecho que se ha comprobado por los desperfectos producidos por estos animales en cables telefónicos situados a esa profundidad, y que, probablemente, los cachalotes confunden con tentáculos de calamar, el componente mayoritario de su dieta. Un cachalote adulto come alrededor de media tonelada diaria de calamares, lo que supone una dedicación diaria casi en exclusividad a la alimentación (el 80% de su tiempo), durante los casi 90 años de vida que puede llegar a vivir uno de estos majestuosos animales.
Esta enorme cantidad de comida que ingieren los cachalotes durante su vida, supondría uno de los mayores peligros para el ecosistema si estos animales desaparecieran de un lugar concreto. Por poner un ejemplo: si la población residente de una zona se reduce o se desplaza (por efecto del tráfico marítimo, colisiones, contaminación acústica…), en esa zona dejan de ingerirse toneladas diarias de calamares, que a su vez, consumirán grandes cantidades de plancton de esa zona que antes eran aprovechadas por muchísimas otras especies… y el efecto de disminuir la base de la cadena alimentaria marina, puede tener consecuencias absolutamente impredecibles.
Perseguidos por su aceite y por el ambar gris
En los inicios de la actividad ballenera no se cazaban cachalotes, ya que era más sencillo atrapar a las tranquilas ballenas, que pasan mucho mayor tiempo en superficie, y que además no se hundían al ser remolcadas. Pero posteriormente se descubrió que los cachalotes poseían una gran cantidad de aceites y grasas contenidas en su gran cabeza, y concretamente en el órgano de Espermaceti. El nombre de esta estructura procede de los comerciantes de Nantucket, uno de los puertos balleneros más importantes del mundo, que observaron como dos nativos clavaban sus arpones en la cabeza de un cachalote varado en una playa y como salía a borbotones una sustancia oleosa de color blanquecino... la homología con el esperma estaba servida, y el nombre ha quedado así hasta la actualidad. Estos componentes grasos, cuya función está relacionada con la inmersión y con la emisión de ultrasonidos, fueron muy codiciados, y un cachalote adulto podía aportar hasta 3.500 litros de estas substancias. La utilización de los aceites del Espermaceti fue especialmente importante en la industria cosmética y en la fabricación de velas.
Pero otra de las sustancias quizás más codiciadas de la caza del cachalote fue el ámbar gris. Los balleneros cuando terminaban el despiece de la grasa y el Espermaceti, se volcaban literalmente sobre las vísceras del cachalote para rebuscar entre las diferentes cámaras del estómago y de los intestinos, en busca de unas bolas de color grisáceo que obtenían un valor cercano al del oro en las perfumerías de Londres y París. Los picos de calamar que no pueden ser expulsados producen una irritación en el sistema digestivo de los cachalotes, provocando la secreción de una sustancia grisácea que los recubre y que les permite excretarlos mediante el vómito.
Donde observar cachalotes en España
Los cachalotes son especies muy cosmopolitas, que pueden encontrarse prácticamente en todas las aguas del planeta. En aguas españolas suelen localizarse grupos de hembras con crías, y aunque no son animales que puedan observarse cerca de la costa, en zonas como el Estrecho de Gibraltar pueden avistarse a pocas millas en su época de migración durante la primavera. De todas formas, quizás el mejor lugar para realizar avistamientos de cachalotes sean las aguas de Canarias, ya que éstas tienen el privilegio de contar con una población residente de cachalotes alrededor de las islas de Tenerife y Gran Canaria. También en el Mediterráneo no es difícil toparse con grupos de estos animales, sobre todo en el Mar de Alborán y el Mar Balear, pero deberemos estar dispuestos a navegar durante unos días hasta que podamos entonar el mítico: “Por allí sopla!!”


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